Papa, quiero compartir mi vida también contigo!

Esta es una de las frases que utilizan aquell@s niñ@s que pertenecen a familias rotas. Familias que destruyeron el núcleo familiar por razones varias.

Se suele decir que, ante una situación de este tipo, son l@s hij@s los que mas sufren, pero.... doy fé que, tal como esta la legislación vigente, sufren tanto los hijos como el Padre. Unos por no poder reunirse con uno de sus prinicipales referentes, el otro por la privación de estar junto a "las personillas" que mas quiere.

Cuando una pareja toma la decisión de deshacer el camino juntos e iniciar una vida en otra dirección, comienza el suplicio....

La Madre es asignada por defecto a la guardia y custodia de l@s hij@s. Luego, resolver ese problema es realmente complicado.

Tengo amigos que viven una situación bastante peculiar.
Él, casado nuevamente, con un hogar construído y solido, no puede tener la custodia de sus hij@s, mientras sus ex mantienen dicha custodia, a pesar de tener una vida "algo desordenada".

No quiero hablar de los temas económicos, ya que eso depende de diversas circunstancias y situaciones, aunque también daría para largo.... (dejo constancia de que entiendo, comparto y defiendo, la pensión alimenticia hacia l@s hij@s)

Mi pregunta es ¿donde están las incansables luchadoras feministas que buscan la igualdad de la mujer (la cual no pongo en duda en ningún momento), cuando observan que esa condición de MUJER les otorga un derecho que NO tienen ganado por ley divina, si no que se debe ganar con el día a día. El PADRE no pare al hijo, pero aporta el 50% de la construcción de esa nueva vida y ........ por supuesto deja caer en ese corazoncito, una gran parte de su corazón.